El tiempo corre como loco y no lo podemos evitar. Cada segundo que pasa es valiosísimo para leer, estudiar, trabajar, descansar, compartir con la familia o con otros amigos. Es mucho lo que uno quisiera hacer a cada momento. Por eso nos ideamos proyectos, tareas y nos ponemos metas a alcanzar, para que ese tiempo no sea desperdiciado, como el agua que fluye por una llave averiada.
Cuando nacemos, lo único que es de nuestra propiedad es el tiempo. Y a medida que crecemos aprendemos a usarlo para una u otra cosa. Al principio nuestro tiempo es administrado por nuestros padres. Después esa administración de nuestro tiempo es compartida entre padres y profesores principalmente, dejando sólo un pequeño porcentaje de él para que sea administrado por nosotros, el cual usamos para jugar con nuestros vecinos y amigos de infancia después de la escuela o durante el recreo. O simplemente lo desperdiciamos viendo televisión o durmiendo más de la cuenta.
El tiempo, nuestro tiempo, pasa a ser completamente nuestro cuando alcanzamos la mayoría de edad. En ese momento es necesario decidir, antes que todo, quién lo administrará, encontrándonos así a tres tipos de personas:
Cuando nacemos, lo único que es de nuestra propiedad es el tiempo. Y a medida que crecemos aprendemos a usarlo para una u otra cosa. Al principio nuestro tiempo es administrado por nuestros padres. Después esa administración de nuestro tiempo es compartida entre padres y profesores principalmente, dejando sólo un pequeño porcentaje de él para que sea administrado por nosotros, el cual usamos para jugar con nuestros vecinos y amigos de infancia después de la escuela o durante el recreo. O simplemente lo desperdiciamos viendo televisión o durmiendo más de la cuenta.
El tiempo, nuestro tiempo, pasa a ser completamente nuestro cuando alcanzamos la mayoría de edad. En ese momento es necesario decidir, antes que todo, quién lo administrará, encontrándonos así a tres tipos de personas:
- Los primeros deciden administrar el 100% de su tiempo, consiguiendo hacer grandes cosas con él, o desperdiciándolo por completo cayendo en la absoluta decadencia.
- Otros, al contrario, deciden dejar un porcentaje a que sea administrado por sus familiares más cercanos, y el resto a sus jefes (si los tienen), quienes deciden cuánto tiempo descansan, cuánto trabajan y cuánto dedican a sus familias y de qué forma, matando así toda clase de sueños y pasando la vida como unos títeres, cuyos titiriteros deciden el rumbo que tomará sus vidas.
- Y están los que no se ubican en ninguno de los dos anteriores. Es ese grupo de personas que decide dejar un porcentaje de su tiempo para que sea administrado por los demás (familiares, jefes u otros), pero seleccionan cuidadosamente a quiénes se les dá la administración de esa fracción de tiempo, sea grande o pequeña. Y el resto de su tiempo lo deja libre, para así tener la libertad de decidir cómo administrarlo, dedicándolo a la construcción de sus sueños, o compartiéndolo con otras personas.
Hoy, oficialmente, decido ser parte del tercer grupo de personas. Un porcentaje de mi tiempo será administrado por la empresa para la cual hoy trabajo. Otro porcentaje lo administraré en función de los deberes y obligaciones adquiridos en la Universidad, como una adminsitración compartida. Y dejaré libre una última parte de mi tiempo para ser administrado completamente por mí, para dedicarlo a la construcción de mis sueños y para compartirlo con las personas que aprecio.
Y hoy también les digo, que no es justo que otras personas dispongan del tiempo que cada quien decide cómo administrar, mucho menos para desperdiciarlo inútilmente. Por eso no debemos llegar tarde a una cita programada con alguien, y mucho menos dejar a esa otra persona esperando, pues le estaríamos robando el tiempo, que puede ser peor que robarle sus pertenencias, pues lo material se puede recuperar, pero el tiempo perdido no.
Esto no es una acusación a alguien o a todos. Es una reflexión personal, que comparto con todos ustedes, para que recordemos que estamos en la obligación de aprovechar al máximo nuestro tiempo, ya sea que lo administremos nosotros o no. Y lo más importante: ¡NUNCA DEBEMOS DISPONER DEL TIEMPO DE LOS DEMÁS, SIN IMPORTAR QUIÉN LO ADMINISTRE!
Hoy también me dí cuenta que un cuaderno y un lápiz, o un libro, son armas excelentes para minimizar los efectos negativos de los ladrones de tiempo.
Y hoy también les digo, que no es justo que otras personas dispongan del tiempo que cada quien decide cómo administrar, mucho menos para desperdiciarlo inútilmente. Por eso no debemos llegar tarde a una cita programada con alguien, y mucho menos dejar a esa otra persona esperando, pues le estaríamos robando el tiempo, que puede ser peor que robarle sus pertenencias, pues lo material se puede recuperar, pero el tiempo perdido no.
Esto no es una acusación a alguien o a todos. Es una reflexión personal, que comparto con todos ustedes, para que recordemos que estamos en la obligación de aprovechar al máximo nuestro tiempo, ya sea que lo administremos nosotros o no. Y lo más importante: ¡NUNCA DEBEMOS DISPONER DEL TIEMPO DE LOS DEMÁS, SIN IMPORTAR QUIÉN LO ADMINISTRE!
Hoy también me dí cuenta que un cuaderno y un lápiz, o un libro, son armas excelentes para minimizar los efectos negativos de los ladrones de tiempo.
Leinad LR
No hay comentarios.:
Publicar un comentario